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Modelaje Webcam: Una industria de erotismo y virtualidad

Durante la última década un importante segmento de la industria erótica para adultos ha logrado un gran apogeo en Colombia y sobre todo en la ciudad de Medellín, convirtiéndose en un fenómeno que le ha abierto puertas a la población LGBT para explorar nuevos horizontes económicos desde la virtualidad.

Para entender y abarcar el fenómeno de la industria del modelaje webcam, hay que pararse desde una percepción lejana a preconceptos de moralidad, desmitificando la sexualidad, el cuerpo y el placer. 

En pleno 2018, era de las redes sociales, donde los influencers marcan la pauta y se convierten en estrellas mediáticas, el modelaje webcam pasó de ser solo una fuente de ingresos para las nuevas generaciones que a través del arte de la seducción y su cuerpo logran activar sus finanzas personales sin tener que recurrir al contacto físico, desde la seguridad de una pantalla, a toda una plataforma de visibilización.

Más allá que juzgar si el ser modelo webcam está bien o mal, pues ese papel no le pertenece a nadie más que a quien lo vive, debe entenderse la experiencia a partir de lo que agencias como The Webcam Company han logrado abriendo espacios para alianzas comerciales y beneficios en pro del cuidado personal del capital humano.

Ser modelo webcam es lograr tener la capacidad de hacer realidad las fantasías de quienes te observan a través de experiencias digitales, todo puede volverse una realidad en Internet a través de interacciones donde el placer, no solo sexual, es el fin deseado.

No existen prototipos, todas las sexualidades, etnias y variedad de persona tienen cabida en una industria donde existen tantos gustos como canales.

Jugar a coquetear con quien no puede tocarte, pero te desea, te convierte en parte de un mercado donde el posicionamiento juega a tu favor aunque no vaya a dejar de ser una muestra, una pequeña dosis de sensualidad para fidelizar el público que mueve tu bolsillo.

El modelaje webcam en la actualidad, cuando estamos conectados desde múltiples dispositivos desde cualquier lugar del mundo, le brinda anonimato a quien observa, le regala un momento de libertad a través de su dinero y al intérprete le alimenta su autoestima y enriquece su bolsillo.

Lograr la excitación a través de las palabras, los gestos y la imagen sin contacto humano físico, sin el peligro, es un arte que alimenta el placer en una sociedad en la cual la tecnología y la sexualidad van de la mano ¡a nuestro favor!

Ser webcammer no es un tema que se trate simplemente de quien más centímetros tenga o el mejor cuerpo, sino de actitud y la conexión con los usuarios. Recuerda que lo que buscan es ver personas reales, sin editar. Para ver edición y escenas elaboradas existen las películas porno.

Frente a la falta de oportunidades laborales, a veces es bueno también dejarse tentar por nuevas posibilidades que pueden ayudarte a dinamizar tu economía, la tecnología nos ha brindado nuevos horizontes para entender que el mundo también se globaliza a través del placer y eso puede abrirte nuevas puertas, donde tu independencia económica primará gracias a tu capacidad de ofrecer sensualidad, sin siquiera tener contacto físico.